Cambiando tu dieta

Mujer en piscina dieta

Lograr una vida más saludable no es imposible, el primer paso ya lo hiciste, preocuparte por tu bienestar, ahora solo necesitas contar con la información correcta.

*Ana Lucía Castillo

Un cambio tan radical como este no lo lograrás de la noche a la mañana, empieza y avanza con pasos pequeños pero firmes. Habrá días que olvidarás cuál fue la razón que te motivó a tomar esta decisión, pero lo importante es que lo hagas por cuidar tu salud y para sentirte bien contigo mismo.

Lo primero es, buscar una asesoría profesional con un nutricionista, no solo para conocer el peso actual, sino también la composición corporal de grasa, músculo y agua; y juntos establecer metas realizables que permitan lograr un peso saludable. Con la guía y asistencia de un profesional podrán elaborar menús semanales que permitan añadir mayor variedad al plan alimenticio y que incluya ingredientes que sean accesibles.

Ana Luisa Lemus y Pablo Taracena, quienes son especialistas en nutrición y dietética,  resaltan algunos de los errores que se cometen comúnmente al momento de tomar este tipo de decisiones, especialmente, quienes desean bajar de peso, seguir dietas rápidas o mágicas; consultar páginas web sin estudios o argumentos. “La asesoría es fundamental para desarrollar hábitos saludables y tener un plan práctico específico”, respalda Taracena.

 

Para iniciar en la dieta

Para acercarte más a tu meta, los expertos recomiendan lo siguiente:

  • Cambia tu manera de pensar. Esta nueva forma de vida no es un sacrificio, una vez logres acostumbrarte, lograrás también ser más disciplinado.
  • Los planes alimenticios son individualizados. No es recomendable que copies la dieta de tu hermana, esposo, novia, ya que la planificación de una dieta depende de muchos factores que son propias de la persona.
  • Debes tener entre cinco a seis comidas. Esto ayudará a mejorar la distribución de nutrientes diarios. Incluir snacks y refacciones bien balanceadas.
  • Establece metas alcanzables, a corto, mediano y largo plazo, busca apoyo profesional.
  • Combina el ejercicio con una dieta balanceada. Con solo 30 minutos, cinco veces a la semana será suficiente.
  • Aumenta el consumo de agua. Recuerda son ocho vasos diarios.
  • Incluye más frutas y verduras. Aprovecha aquellas que se encuentran en temporada.
  • Cambia los hábitos en tu cocina. Comienza a utilizar aceite de oliva, soya o girasol

¿Cómo deberían ser tus comidas?

Desayuno:

Torta española, acompañada de una taza de espinacas salteadas y medio aguacate en lascas. Para beber, té verde.

Almuerzo:

Pollo mediterráneo, con salteado de verduras y hojas verdes, añadiendo una taza de mezcla de lechugas con aceite de oliva y vinagre balsámico.

Cena:

Bowl de avena, acompañado con una taza de frutas mixtas.

 

*Fuente: Pablo Taracena, M. Sc. en nutrición y dietética, [email protected] / Ana Luisa Lemus, nutricionista en la Unidad de Atención Integral del VIH e Infecciones Crónicas, Hospital Roosevelt

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