¿Cómo lograr manejar el estrés?

Aunque el estar bajo estrés todo el tiempo se haya convertido en una conducta “normal”, no lo es, y vivir a este ritmo puede traer severas repercusiones a tu salud mental y física.

Es importante que sepas que el estrés es la manifestación de alerta de la mente y  del cuerpo ante situaciones que generan preocupación o transmiten algún tipo de peligro. Según la psicóloga María José Solórzano, “El principal indicador -de estrés-  es cuando nos damos cuenta que más del 60 por ciento  de nuestros pensamientos se ocupan en una situación específica, ‘rumeando’ en nuestra mente las posibilidades negativas, desarrollando situaciones o escenarios exagerados. Esta sensación de preocupación se prolonga y repite con frecuencia”.

El estrés se puede manifestar en dos tipos de reacciones: psicológicas, como, ansiedad, preocupación excesiva, insomnio, irritabilidad, impulsividad, dificultad para concentrarse, disminución de memoria y depresión; y fisiológicas, entre estas, jaqueca, tensión en músculos, opresiones en el pecho, problemas digestivos, erupciones en la piel, crisis de asma y estrés pre-menstrual en mujeres.

El primer paso para manejarlo es lograr identificar las reacciones de mi cuerpo ante el estrés y qué tipo de pensamientos las están generando. Solórzano otorga un ejercicio muy práctico, este consiste en hacer un listado de las frases que vienen a tú mente cuándo notes que tu nivel de estrés es alto, anota cada pensamiento y clasifícalos de la siguiente manera: cuáles puedes cambiar, cuáles no y las situaciones estresantes de las que puedes distanciarte. De este modo se te hará mucho más fácil identificar tus momentos de estrés y solo te corresponde reacciones y liberar tu tensión.

Pero, ¿por qué es tan importante que sepas controlarlo? El psicólogo Roberto López, explica que, “las consecuencias de vivir bajo mucho estrés pueden ser desde la agravación de los síntomas físicos desarrollándose una enfermedad y en los síntomas emocionales desarrollando algún tipo de trastorno emocional”. Algunos ejemplos de esta situación son: depresión, trastornos de sueño, ansiedad, dificultad para tomar decisiones, úlceras gástricas, adicciones, debilidad en el sistema inmune, cardiopatías y bruxismo. Eso sin mencionar que también repercute en la calidad de vida, en el ámbito laboral y social.

La peor época del estrés

Sabemos que hay quienes se paralizan ante la idea de un examen y es frustrante cuando estudiaste pero a la hora de la prueba olvidaste todo lo que habías leído. Te dejamos algunas recomendaciones:

  1. Organiza tus horarios de estudio. Esto te permitirá reducir la carga diaria.
  2. Ejercicios de respiración. La noche previa a tu examen busca un lugar tranquilo para realizar estos ejercicios.
  3. Durante el examen. Practica ejercicios de respiración, lee detenidamente las instrucciones, responde las preguntas que se te faciliten, dejando las que no sepas hasta de último y utiliza un estímulo para liberar la tensión como: chicle, pelotas anti–estrés, entre otros.

Toma un tiempo para relajarte

  • Haz ejercicio, invierte al menos 30 minutos diarios.
  • Escucha música de tu agrado.
  • Duerme lo suficiente.
  • Incluye en tu dieta alimentos que aumenten los niveles de serotonina como: salmón, chocolate oscuro, aguacate, naranjas, limón, yogurt natural, avena y semillas.
  • Reduce el consumo de alcohol.
  • Invierte tiempo en amigos y familia.
  • Escribir y leer también son actividades que te ayudarán a relajarte.
  • Antes de dormir evita ver programas o noticias que te mantengan en estado de alerta.
  • Practica meditación o realiza ejercicios de respiración.
  • No incluyas alimentos pesados en la cena.
Sabías que…

Estudios recientes aseguran que existe mayor tendencia a sufrir estrés en la generación “Millennial”, pues las formas que utilizan para liberar la tensión suelen ser sedentarias (dormir, usar videojuegos, navegar por internet, uso de redes sociales, etc.). Así que deja un momento el teléfono y reconéctate con la naturaleza, tu cuerpo lo pide.

*Fuente: Pedro Pablo Líquez, psicólogo especialista en gestión de talento humano, orientador vocacional y laboral, [email protected] • Sonia Quemé, directora general de CAPPI y psicopedagoga, [email protected] • Karen Elizabeth Herrera, psicóloga infantil educativa, clí[email protected]
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