Dos pasiones, un solo corazón

“El hacer ejercicio te da autoestima, porque te hace ver que puedes alcanzar lo que sea, entonces te empodera como persona y como mujer”, Silvana de Rasch.

 

Silvana de Rasch es madre de tres niños, la mayor tiene 16 años, luego una niña de 14 años y el más pequeño de seis años; además de dedicarse a su hogar, Silvana ha participado en 20 maratones, más de 30 medias maratones, ganando algunos títulos como: un primer lugar en el Belize End of the World Marathon; segundo lugar en Maya Maratón, Carrera
del Autismo y en el Montara Mountain Half Marathon; y un tercer lugar en Moterrico Beach Marathon.

“Me siento muy bien cuando corro, el correr lo uso como un escape, es mi momento de dejar de funcionar en relación a todo el mundo. Es mi momento de ser yo”, describe Rasch. Silvana ha dejado su corazón en cada carrera que ha concluido, no solo por ser su pasión, sino también porque cada una de ellas lleva un nombre y apellido. “He dedicado
maratones desde mi mejor amiga hasta a mis hijos, la de París para mi hija menor, Berlín para mi hija mayor, mi primer Boston se lo dediqué a Dios, Tokyo se lo dediqué a la Virgen Desatanudos, porque mi hijo tiene falta de audición y tenía nueve cosas que necesitaba
desahogar” comparte.

Cualquiera que escuchara sobre sus triunfos no dudaría en decir que fue un talento y habilidad que ha puesto en práctica desde niña, pero la realidad es otra. Efectivamente, su primer encuentro con el atletismo fue en el colegio, pero de esta época Silvana no tiene medallas, lo que obtuvo fue una mala calificación en educación física. “no tenía ningún propósito, ninguna meta y tampoco ningún conocimiento de lo que era correr y la satisfacción que te daba correr”, comenta.

Fue hasta en el 2008 cuando descubre su motivación por el atletismo. En este año, por iniciativa de su esposo, decide correr su primera maratón, un recorrido de 42 kilómetros, Silvana lo recuerda como un momento espectacular, “fue una experiencia que empecé y terminé con mi esposo, pero no tenía nada de entrenamiento, entonces no me la disfrute, como cuando uno ya ha entrenado y lo sabe hacer bien”. Al finalizar la maratón, continúo entrenando para otras competencias y al darse cuenta de su progreso, el atletismo se
volvió parte de su vida.

Algunos se preguntarán ¿cómo es posible tener tiempo para cuidar de un hogar, hijos, esposo y dedicar tiempo para entrenar? Silvana tiene la respuesta, “poner orden a mis prioridades, lo más importante para mí es mi familia y los horarios de ellos, y media vez cada quién ya esté ubicado en sus labores, yo ya puedo empezar a hacer mis ejercicios”. La estrategia es acoplar su entrenamiento a las actividades familiares, sobre todo los fines
de semana, cuando la familia está reunida y deciden salir de vacaciones.

Silvana anima a las mujeres a que rompan los límites, eliminando los pensamientos sobre si podrán tener tiempo para hacerlo, reconoce que cada inicio es difícil pero con la constancia y perseverancia verán los cambios en su vida. “Hacer ejercicio te da un orden, el cual te conduce a la felicidad. Te ayuda a sentirte bien, contigo misma, te da autoestima porque te hace ver que puedes alcanzar cosas, entonces te empodera, hacer ejercicio te empodera como persona, y como mujer y como mamá también, y te arrastra al punto de ser un ejemplo para tus hijos”.

Tener una vida saludable y más que nada llena de cosas positivas, porque el ser mamá es bueno y el ser deportista es bueno; y al combinar las dos te da buenos resultados y te da un orden y el orden te lleva a la felicidad”. Silvana de Rasch.

Por Ana Lucía Castillo.

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