La historia del fiambre

Fiambre, día de los muertos

El fiambre es un platillo con gran significado cultural, la mezcla de ingredientes, sabores y colores, lo hacen un platillo único.

*Por Ana Lucía Castillo

El historiador Rafael Salvador Montúfar, afirma que no existen registros de cómo, cuándo, quién o porqué fue creado este platillo. “Si bien se considera que ya en la época colonial se tenía la tradición de comer alimentos fríos para el  Día de Todos los Santos, y en el  Día de los Fieles Difuntos, respectivamente, el fiambre como lo conocemos actualmente, puede ser rastreado hacia finales del siglo XIX, en donde ya se le nombra de esta manera en obras literarias, como “Cuadro de Costumbres” de José Milla y Vidaurre, explica.

Lo que se conoce con seguridad es que las carnes, embutidos, aceitunas y alcaparras, que son ingredientes vitales en el Fiambre, son herencia de la gastronomía hispana y árabe. Por otro lado, los vegetales utilizados provienen de la tradición de los pueblos originarios.

Rafael Salvador Montúfar hace notar una característica muy peculiar,  y es que tanto para el primero de noviembre, como Semana Santa, en Guatemala se acostumbra a comer curtido. “Son comidas frías que pueden ser almacenadas sin temor a su descomposición, dado que al estar curtidos, particularmente por el uso del vinagre, se pueden degustar en fiestas que requieren días de guardar”, añade.

Un platillo de gran significado cultural, no solo porque se ha convertido en una tradición para cada Día de los Santos Difuntos, sino también por lo que representan sus ingredientes: los embutidos hacen alusión a la muerte, en tanto los que los demás evocarían la esperanza

en la vida eterna; “su mezcla simbolizaría la unidad de los cristianos”, dijo Montúfar.

El fiambre se ha abierto camino, y ha llegado a ser significativo dentro de la cultura guatemalteca. La mezcla de ingredientes, sabores y colores, lo hacen un platillo único.

“El hecho de que se acostumbre comer solamente para el 1º y 2 de noviembre demuestra la enorme carga cultural que posee, ya que las familias y comunidades que lo comparten, de una u otra forma, lo asumen como una comida para que el mundo de los vivos se vincule con el mundo de los ancestros muertos”, comenta el historiador.

“Creo que habrá muchos guatemaltecos que no hagan en la víspera del Día de Difuntos, la visita al cementerio; pero dudo que haya uno solo, sea de la clase que fuera, que deje de comer el fiambre, que se hace únicamente en ese día, aun cuando no habría inconveniente en fabricarlo en cualquier otro de los del año. Se hace así, porque así se ha hecho siempre, y se seguirá haciendo hasta la consumación de los siglos, mientras haya en esta tierra costumbrera con qué condimentar un fiambre y quien se lo coma el Día de los Santos”. 

José Milla en su cuadro de Costumbres guatemaltecas de 1882.-

*Fuente: Rafael Salvador Montúfar, historiador • www.historiagt.org

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